19 de julio de 2010

Yo (Otro fragmento de Farsantes)

Sólo iba a hacerme una resonancia. A menudo me dolía la espalda por lo que mi doctora mandó hacerme una resonancia. Los médicos siempre dicen cosas como “está bien pero haremos una resonancia por si acaso”, a veces es una radiografía o un análisis de sangre… Pero a mí nunca me ha parecido que esté bien si hay más pruebas que hacer. Me guiaron hasta un habitáculo donde tenía que dejar mi ropa y ponerme una bata azul. (...)

Fueron veinte minutos más cortos de lo que imaginaba. Fueron veinte minutos en los que no pensé en ti ni en Jairo ni en nadie más que en mí misma. Ya era hora de dedicarme unos minutos a mí misma aunque para ello tuviera que estar dentro de una cápsula. Pensé en mi empeño en ser yo quien sorprendiera a la muerte o a sus hermanas enfermedades antes de que me sorprendan ellas a mí. Pensé en la cantidad de especialistas a los que había acudido para estar segura de que estaba sana. Pensé en lo frágil que había concebido el cuerpo humano siempre. Pensé también en cuando era una niña y creía que mis abuelos habían vivido en un mundo en blanco y negro, como documentaban las películas. Pensé en cómo creía que los países estaban limitados por muros que rascaban el cielo, como se pinta en los mapas. Pensé en cómo hice planos para construir una silla que volara para poder viajar a otros países y ver desde arriba los muros que los separaban. Pensé que de pequeña creía que de mayor haría algo importante. Pensé que ahora no soy nadie importante ni tengo fe en hacer nada importante ya. Pensé que soy excesivamente rara, ¿pero con qué aparato medir el nivel de rareza?

12 comments:

Alejandro dijo...

La rareza es un raro don de la naturaleza que es difícil de aprovechar. Supongo que la idea es destacar aunque no lo quieras ante los no-raros. Una visión rara permite ver lugares raros que a la gente les pasa desapercibida. El nivel de rareza se mide por comparación, mira a tu alrededor y verás lo rara que eres, a mi no me pareces tan rara, porque sera? jeje!

Saludos, rarunos!

John dijo...

Me ha gustado mucho eso de la silla para volar y ver los muros que separan a los países... Muy bonito.

Yo de peuqeño quería ser detective privado, como ésos que salen en las películas antiguas, con gabardina, y pitillo prendido de la comisura de los labios. Sombrero no, que nunca me ha gustado ponerme cosas en la cabeza...

Un abrazo.

-F osca dijo...

ALEJANDRO, medir por comparacion, interesaaaante

JOHN, al menos el pitillo y la gabardina te los puedes poner ;)

Alejandro dijo...

Cuando quieras hacemos una competición rara para ver quien gana, aunque no se como se hace... Yo te aviso: sólo conoces una pequeña parte raruna de mi, me cohibo!!! Más que nada para que no me ingresen en un centro raro de esos, los Sanicomios!

jordim dijo...

Hoy en día basta con poco para ser raro. Me encanta parecerselo a muchos.

Maria Coca dijo...

Qué bueno... El día que encuentres dicho aparato, me lo pasas. Lo mismo te gano!!!!

Un beso.

eli dijo...

no se si habrás conseguido ser tan importante como esperabas, pero te digo (y creo no hablo sólo en mi nombre) que para mi eres muy importante, porque a veces me siento tan reflejada en tus palabras que con ellas consigo dar forma a mis propios sentimientos!

Mi vida actualmente es un huracán de emociones, (no todas malas, algunas muy muy buenas), por lo que vivo en una constante montaña rusa, a veces muy arriba y otras muy abajo, y es leyendo tu blog -mi querida f-osca- como canalizo muchas de esas emociones :)

concluyo, se puede ser importante de muchas maneras... pero no siempre sabrás cuán importante eres para los demás ;)

-F osca dijo...

ELI... :D ¡MUCHAS GRACIAS POR TUS PALABRAS! :____)

Jaitan dijo...

Yo también creía que los países estaban limitados por grandes muros, pero la idea de la silla voladora no se me había ocurrido nunca. Igual empiezo a planteármelo en serio, y eso es lo importante que haré de mayor porque la idea me ha gustado mucho...eso también es muy raro?

Ángel Vela (palabras) dijo...

Se suele llamar raro a lo que no es común, normalmente con un sentido peyorativo. A mí no común me aburre, y lo raro, en ocasiones, resulta interesante o cuando menos curioso.

Un saludo.

luciérnaga dijo...

hacía rato que tenía ganas de arañar éste post... cada tanto entro en tu blog para releerlo, a veces me resulta tan curioso cuánto nos podemos identificar con las palabras de los demás :)
Quizás todavía no hayas inventado ninguna silla voladora, pero te aseguro que para unos cuantos lo que haces y lo que eres es importante (aunque nos conozcamos sólo de palabra)

Beso

Imposivle dijo...

estas marcando un 8,3 en la escala papuchi del rarometro