19 de noviembre de 2011

Chica Seducción contra Chica Fea

Cuando Chica Seducción no entendía el comportamiento de alguien, se ponía muy nerviosa. Le superaba no prever las conductas. Además tenía excesiva empatía, y cuando consideraba que alguien estaba haciendo el ridículo, lo pasaba muy mal por aquello de la vergüenza ajena. Había una Chica Fea, muy fea, basta con decir que en ninguna de sus redes sociales ponía fotos, que intentó ligar con el chico al que seducía Chica Seducción. No podía entender, cuando era tan obvio que no tenía nada que hacer, cómo podía tener la autoestima tan alta como para suponer, como para llegar a confiar en que, siendo su rival, tenía posibilidades. Cómo era aquello posible. Será la ignorancia la total desvergüenza. Será la ignorancia la despreocupación y la felicidad

Como era previsible, Chica Fea no se comió un colín aquel día. Igualmente, aquel episodio, acechó la mente de Chica Seducción durante mucho tiempo. Ella defendía que en esto de conquistar se trataba de la actitud, sí, pero desde una previa y necesaria lectura realista. Ella misma no intentaba pescar a un mister. Ni le gustaban ni era su ‘target’. La Chica Fea seguro que tendría un 'target', todos tenemos uno, pero no entraba en él, el chico con el que ligaba nuestra heroína. Entonces, por qué ese engendro, esa mujer a una nariz pegada, esa cuasimoda de imposibles caderas y muy deficiente en clase, por qué la retaba. De dónde había sacado ese espejo distorsionado que la hacía poseedora de una seguridad de tal magnitud. ¿Y si soy yo la que tiene el espejo distorsionado?, se llegó a preguntar Chica Seducción. 

Ese choque había agitado toda una espiral de pensamientos, llegó a pensar, incluso, que había grandeza en esa ignorante arrogancia… Pero después de darle muchas vueltas y de ver la acumulación de fracasos de la Chica Fea, acabó sintiendo lástima y vergüenza ajena, como cuando tiene que cambiar de canal porque alguien va a la tele creyendo que sabe cantar  y acaba siendo el hazmerreír. Chica Fea cantaba y no afinaba. Chica Seducción no cantaba, ligaba. No fallaba y no iba a fallar, porque tenía clase, un plan, una técnica y, sobre todo, sentido común. Y para ser una heroína, había que tenerlo. 
La duquesa fea de Quentin Massys