10 de mayo de 2013

Días que son pozos llenos de dragones


Hoy mis abuelos habrían cumplido 60 años de casados, pero él murió. Dentro de 4 días nosotros habríamos celebrado 3 años, pero él se rindió. El mes que viene envejeceré un año y un par de días después estaré llorando el aniversario de la pérdida de la persona a la que más he querido: mi perro. Me gusta pensar que podré reasignarle un significado a los días 14. Las fechas, los números, 10, 14, 4, 14, la tortura matemática. Cosas que puedes hacer el día que habrías celebrado un aniversario para no pensar en que habrías celebrado un aniversario. He pensado fuerte y no se me ha ocurrido nada. Nada. Sólo le he imaginado leyendo estas palabras y me ha surgido la misma pregunta de siempre. No, no la voy a escribir. Lo que siempre he envidiado es la mala memoria. Sobre todo para las fechas. Ojalá mala memoria. Sobre todo para las caras. Ojalá. Hay días que son pozos llenos de dragones y lo mejor es no resistirse, esperar a que pasen, y, si hay suerte, hacerse amigo de algún dragón. Yo tengo varios pozos con varios dragones. Siempre me las arreglo para alimentarlos bien. A veces me preocupa la comodidad de mis estancias en los pozos. A veces me preocupa volverme misántropa crónica. A veces me da igual. Me fijo en el débil, en el raro, en el desamparado, tal vez no por ayudarle, sino por debilitarme, enrarecerme y desampararme con él. Es un baile peligroso pero es el único que sé bailar.