6 de julio de 2009

Él&Ella 72

Él sabía distinto
Ella olía igual

Y no había planes a la vista
para volver a tocarse

6 comments:

turistaentupelo dijo...

Espero no cambiar nunca de sabor.
No el sabor de mis pliegues.

Onminayas dijo...

Esto huele a distanciamiento post-rutinero.

O yo ando despistado del todo...

Bsss

John dijo...

Hombre, en veranito, lo más que uno puede saborear y oler, es el agua salada y el sudor... Se sabroea lo primero; se huele lo segundo. Tambiçen vale al revés, a gusto del consumidor.

Que no, que es broma. Qué mejor momento para saborear y oler que el verano. En invierno las narices se congestionanan a las primeras de cambio...

Aún a riesgo de que me excomulgues de tu grey, tengo que poner morros, y suelto, no sin dolor: YO YA QUIERO LEER EL LIBRO. ¡VAMOS, PEREZOSA, ACÁBALO!

-F osca Dràstica dijo...

ONMINAYAS, todo lo contrario y a la vez justamente eso

JOHN, no es que peque de pereza, es un asunto d ISBN mas q de otra cosa XD prontoooooooo

Jordi Veras dijo...

Jo opino que és fastigosa assaborir la suor d'una altra persona i més si no s'ha banyat en molt de temps

-F osca Dràstica dijo...

JORDI, els meus personatges es dutxen cada dia dues vegades com a minim XD