21 de noviembre de 2020

Series para no pensar




 ¿Cuándo dejamos de recomendar series y empezamos a recetarlas?

¿Busca una serie para desconectar y relajarse? ¿Una serie para no pensar? La compañía Hallmark tiene un amplio catálogo de analgésicos. Empiece con una dosis al día e iremos revisando la posología.

¿Necesita activar su sistema inmunológico? Hágalo echándose unas risas. ¿Le suena The IT crowd, Bored to death, Community o Seinfeld? No se preocupe, le hago un volante.

Advertencias:
En caso de consumir más capítulos de los que debiera, puede desarrollar una adicción.
Puede consumir la materia audiovisual sola o con alimentos.
No se han descrito contraindicaciones en el manejo de maquinaria pesada.

Esta publicación no es de un medicamento.
No se tome al pie de la letra las instrucciones.
En caso de duda, automedíquese.

12 de noviembre de 2020

El camión

Siempre digo que no he tenido citas y no es verdad. He tenido citas, solo que a mi manera. Me sentía más cómoda quedando para hacer algo físico como pasear o bailar o… Hablar en persona (y escuchar en persona) no me resultaba fácil. Sentía que debía poner atención en demasiados factores: qué digo, cómo suena mi voz, qué aspecto tengo mientras lo pronuncio, qué dice el otro, cómo suena su voz, qué aspecto tiene mientras lo pronuncia, etc. 

Una de mis primeras citas fue en aquellos maravillosos años en los que la conexión a internet era gratuita de 6 de la tarde hasta el amanecer, una llamada al fijo te desconectaba y, al intentar reconectar, el módem emitía unos escandalosísimos pitidos del infierno. Sí, ‘eran los mejores tiempos. Eran los peores tiempos’. 

Lo conocí en un chat de Terra. Hablamos un par de meses. No recuerdo el contenido de las conversaciones, si teníamos algo en común, si era listo, si me hacía reír, cómo era su ortografía… Tampoco recuerdo cómo fue cuando por fin nos vimos. Habíamos quedado en la discoteca Liquid. Nos encontraríamos en el aparcamiento. Lo único de lo que me acuerdo es del camión. Esta era la escena (que hoy visualizo en plano cenital): estábamos cada uno a un lado de un gigantesco camión y nos resistíamos a dar el paso hacia la realidad. Quizá éramos conscientes de que la idealización estaba a punto de esfumarse. O quizá solo era el cóctel perfecto de miedo y vergüenza. Recuerdo la larga espera detrás del camión como si en ese momento supiera ya que estaba fabricando un recuerdo, uno de los que permanecen. 

Y nada más. No recuerdo nada más. Qué más da. No podemos recordar toda una vida. Nos quedamos con breves instantes significativos, con recuerdos que son anclas que trazan el mapa de nuestra historia, de lugares donde hemos estado, emociones que hemos sentido y lecciones que hemos aprendido. Con el tiempo, evocar aquel camión se ha convertido en un recordatorio de que los momentos previos a los grandes momentos a veces acaban siendo más grandes que los que vienen a continuación.



29 de octubre de 2020

12 de octubre de 2020

Una hora de reloj

Me chifla cuando alguien usa la expresión 
UNA HORA DE RELOJ
dejando claro que no se trata de una hora de tostadora, aspirador o clarinete.




18 de agosto de 2020

Una de superhéroes

 Los superhéroes se supercansan.

No hablo de los de capa y disfraz. Hablo de ti y de mí.



23 de junio de 2020

Ya nadie se acuerda del primo de Zumosol

Pasen y vean la anormalidad.         
Baile de máscaras sin invitación.
Colas en el súper virtual. 
Látex, vinilo... ¡Nitrilo mejor! 

Zapatos castigados.
Reservado el derecho de admisión.
3 partes de agua, 7 de alcohol.

Ya nadie se acuerda del primo de Zumosol,
ahora todos hablan del dulce don Simón.

9 partes de agua fría por 1 de lejía.
Dos happy birthdays con jabón. 
Encuentros en pantalla partida. 
Usen escalera. Eviten ascensor.

No hay carteles de todo va mal.
Nadie pinta un ciclón.
Habla el señor de la OMS:
El virus se ha vuelto justo
ojalá  
como nueva mutación.

9 partes de ligereza  
1 de responsabilidad. 
Bienvenida (mal hallada) 
a la nueva anormalidad.




25 de febrero de 2020

Todos mis desastres

Soy una idea brillante y cien grandísimas majaderías. Adalid de la soledad. Sensatez sin pisar las baldosas amarillas. Soy la música que no suena pero que bailo. Vate de lo cotidiano. Autocrítica y autoditirambo. Soy la guardiana de la asepsia en la fantasía. Conspiradora impulsiva. Especie rara de misántropa altruista. Soy la que se emborracha de acíbar y ribera. Aerofóbica estratosférica. La turba completa de mi quijoteraSoy cataplasma para las durezas intelectuales. La farsante. La estrella consagrada en todos mis desastres.


20 de diciembre de 2019

Autobiográfico

Pasé de ciencias a letras porque tenía más ganas de hacer cuentos que de hacer cuentas.

5 de octubre de 2019

No hay planes cósmicos

Después de una vida creyendo en planes cósmicos al fin comprendió que la magia no actuaba movida por fuerzas ajenas a ella.

La magia está en mí
y en donde yo quiero que esté.
Lo demás es burda, 
mera 
y ridícula 
casualidad.

6 de agosto de 2019

De buen humor en todos mis sentidos (o un buen sueño)

Hay olores que me ponen de buen humor, como el del gel de ducha la toja o cebolla y pimiento en la sartén. También sabores, como chuparme los dedos después de haber cortado jamón o las palomitas del Augusta. 

Hay visiones que me ponen de buen humor, como las persianas azul cian o un joven leyendo en la parada de metro o tren o bus. También sonidos, como la intro de Twilight Zone o el silencio de un ascensor vacío. 

El buen humor también se me contagia por la piel, por la suavidad que proporciona una toalla nueva o el frío vidrio de un rueda verdejo. Y, por encima de todo, para mí, el buen humor es el poso que deja un buen sueño.

20 de enero de 2019

NO ALIMENTEN A SUS MIEDOS


Los cobardes se pasan largas tardes en los parques dando de comer a sus miedos. Tiran trozos de pan duro a los alados no-puedo-hacerlo y la-voy-a-joder-como-siempre; ofrecen, entre los barrotes de la jaula, restos de comida a no-lo-entenderá, no-le-gustaré, es-imposible; ceban al peludo nunca-seré-nadie y a múltiples variopintas feroces bestias más. 


Los cobardes dan de comer a sus miedos. Porque es más fácil que dejarlos morir de hambre y enfrentarse a lo desconocido. 

Por eso, alguien tenía que decirlo: NO ALIMENTEN A SUS MIEDOS.




12 de enero de 2019

MargareT

Margaret confiaba en que se le pasaría.
Como se le pasaban los resfriados,
las ganas de comer salmón ahumado
o la idea de aprender a tocar un instrumento.

Pero lo cierto es que hacía tiempo que no era ella
quien tomaba sus decisiones.
Se parecía. Mucho.
Pero no. No era ella.

25 de noviembre de 2018

12 de septiembre de 2018

Cuando entiendes que lo más valioso que posees es tu imaginación

¿Cuántas cosas terribles?
Muchas.
Pero, ¿cuántas cosas, por preciosas,
increíbles
he vivido en mi sesera?
No lo sé.
Ni idea.

22 de mayo de 2018

V v V v V v V v

Se quedó sin pájaros

en la cabeza.

En su lugar, lo que nadie querría tener:


miedo.


Sólo miedo.