26 de enero de 2012

Lo que no hice


Imagen de Hannah
Últimamente pienso más en lo que no hice que en lo que hice. Y no quiero decir que me arrepienta de haber hecho lo que hice o de no haber hecho lo que no hice. Sólo pienso en las posibilidades que descarté o que simplemente no consideré y en sus posibles consecuencias.

Pienso en lo que no hice. En no haber intentado obtener una beca Erasmus. No haberla ni deseado. No haber leído más libros, visto más pelis y escuchado más discos. No haber descubierto antes a Bukowski. No haber participado en un concurso, por qué no, de camisetas mojadas. No haber aceptado aquel papel en un corto de la universidad. No haberme permitido conocer a aquel tío. No haberme parado a medir la importancia de aquella noche en el cuarto de las escobas. No haberme teñido de verde. No haber castigado más duramente la impertinencia, aunque supusiera castigarme a mí también. No haber visto que perdía demasiado en alimentar mi vanidad. No haber contestado un no a aquel post-it en mi puerta. No haberme atrevido a probar antes el helado de pistacho. No haberle dicho que lo que la sangre ha unido, lo separo yo. No haber sido valiente  desde antes, desde siempre.

18 de enero de 2012

Canciones para Odiar felizmente

Odiar: Todos hemos odiado. Y el que no odie, no es humano. Eso es así. Y puestos a odiar, odiemos con ritmo, odiemos felizmente entonando alguna de estas canciones. 


Para esos días de máximo odio, de rabia, de repugnancia hacia la impertinencia y el mal obrar de 'equis' o 'y' personas, recurre a estas canciones, que pueden ser más, según me acuerde.


 

16 de enero de 2012

Te he matado 10 veces


Estaba en el bar. Había mucha gente. Pero la  vi. Ahí, haciendo gala de su maravillosa fealdad, de su putrefacta alma luciendo a través de los agujeros de su nariz, su boca, sus orejas, su culo. Entonces empecé a imaginar, a lo Ally McBeal, formas de acabar con su agonizante y dañiña existencia. Ally imaginando el camión de la basura. Brrr pi pi pi. Yo imaginando 10 formas de acabar con ella. Una, romper la botella de cerveza contra una mesa y cortarla con el cristal; dos, darle directamente con la botella entera en la cabeza; tres, sacarme el cinturón y estrangularla; cuatro, subirme a una cortina para balancearme hasta ella al puro estilo Jane en la selva; cinco, envenenar su copa; seis, pagar a otro para que hiciera el trabajo sucio. No, eso le quitaría placer a la idea. Siete, hacerme grande como Alicia, comiendo o bebiendo no sé qué cosa, y pisarla. Ocho, viajar en el tiempo en un agujero de gusano y arrancar el problema antes, incluso, de que sea raíz. Nueve, inspeccionar su casa, descubrir que merece no vivir, y así matarla cumpliendo el código de Harry. Diez, hacerme pasar por mesías, y asegurar a la humanidad que se trata de la mismísima personificación del demonio, lo cual haría irremediable su ejecución.

Te he matado 10 veces. Bendita imaginación.

13 de enero de 2012

Otra fórmula para sobrevivir

Se había acabado. Lo habíamos dejado. Esta vez lo había dejado más él que yo, pero en el cómputo global de dejadas, ganaba yo. No tenía mucho que gastar, pero el ritual es el ritual, y había que seguirlo. Me compré un vestido con el que me sentía maciza. Compré un tinte y yo misma me lo apliqué. Ahora iba a ser morena. Y ahora iba a ser diferente. No era la primera vez que me compraba un vestido con el que sentirme maciza y me cambiaba el color o el corte de pelo y me decía 'Ahora va a ser diferente'. Esta vez la situación requería un acto mayor para concluir el ritual de descontaminación corporal. La mental llevaba más tiempo, estaba claro, pero una vez que el cuerpo está limpio de la huella y sucio de la huella nueva, no hay vuelta atrás. Tenía el vestido, el pelo y hombres a los que llamar para que me reiniciaran. 
Foto de Hannah

La suerte estaba de mi parte, mi primera opción estaba disponible.  Iba a verlo esa misma noche. Estaba nerviosa, era el fin de una era. Y estaba nerviosa porque, admitámoslo, es raro oler a otro cuando llevas mucho tiempo oliendo al mismo, es raro mirar a otro cuando llevas mucho mirando al mismo, es raro besar, tocar, follar, reír, sentir a otro cuando llevas mucho tiempo besando, tocando, follando, riendo y sintiendo al mismo. 

Funcionaba. El ritual funcionaba para mí a la perfección. Entonces. Pero sabía que ahora, años después, ante otra ruptura, no me iba a funcionar. Tenía que encontrar otra fórmula para reinventarme y descontaminarme. Otra fórmula para sobrevivir. 

9 de enero de 2012

Tienes clase

En una mesa para 6 de un restaurante caro. Ella se levanta: 


   - Discúlpenme, me temo que algo me ha sentado mal. Y no ha sido la comida.

3 de enero de 2012

Él&Ella 101

Ella tenía el poder de escribir el futuro de 
Él
Él tendría el poder absoluto. Pero no en
Ella 

28 de diciembre de 2011

De Bendiciones

Tengo suerte de que mi padre nunca me llevara al campo. Porque, entonces, probablemente, no me gustaría el fútbol.

21 de diciembre de 2011

Peter Petrelli

El carnicero me recuerda a un imbécil con el que salí. Tenía nariz de rata y hacía un gesto muy desagradable al arquear la muñeca. Se creía muy interesante. No lo era. Sólo que yo salía con cualquier cosa. Detestaba mi vida y en lugar de fumar hierba, meterme coca, o volverme cleptómana o asesina en serie, salía con desgraciados. Vi Héroes gracias a él. Eso es lo único bueno que puedo decir sobre el tío parecido al carnicero. Nos dejaron sin final de serie. Peter Petrelli antes fue Jess, y salía con Rory. También en la vida real. No siente nada en el labio inferior izquierdo. Podrían morderle hasta hacerlo sangrar y el pobre Milo no sentiría nada. Tal vez incluso le gusta. Si yo no sintiera un dedo, no descarto que por curiosidad me pinchara con un tenedor. Hay gente que nace con un cuarto de labio muerto, gente que nace con un cuarto de alma muerta y gente que no nace.