Estados febriles en los que
deliras, ves con total claridad, es tal el caos ahí dentro, que te aferras
a lo que realmente importa, y descubres lo que realmente te importa
y lo que no. Trances necesarios. Estados febriles en los que la epifanía es pasearte por
los archivos de lo que te estás tomando tan en serio y lo que no, de
lo que estás construyendo en tu vida, de lo que crees que es
estático, e imaginarte rociando de gasoil y prendiendo fuego a esos
archivos estáticos de tu existencia para tener que construir nuevos.
Fuego. Cenizas. Fiebre. Y no
de sábado noche. 'Fiebre amarilla. Agente naranja' decía
Clementine. Me llamaban Fiebre. Me llamaba Fiebre antes que Fosca. Nací de la fiebre.

Sabes? En mi pueblo dicen que la fiebre se cura sudando en la cama, o era la gripe? Ya no sé....
ResponderEliminarTengo que decirlo, pero que no se malinterpreten mis palabras: me encnata el pie de Hannah, si es que el de la foto es el suyo...
ResponderEliminarAunque, en relación a los pies femeninos, la elección es sencilla: tacón y un tatuaje. Condiciones sine qua non. XD
Fiebre, calor y fuego. Donde la imaginación y "la posibilidad de" se juntan. Imperios empezaron así
ResponderEliminarAtaqueEscampe, creo que por aquí también suena es frase XD A sudar puesss
ResponderEliminarJohn, tacones y tatuajes para la foto bien, pera la vida... no me seducen
Álvaro, eso pienso yo ^^