28 de diciembre de 2011

De Bendiciones

Tengo suerte de que mi padre nunca me llevara al campo. Porque, entonces, probablemente, no me gustaría el fútbol.

1 comments:

Sese dijo...

Y es que, en ocasiones, sobretodo con nuestros progenitores, somos el espíritu de la contradicción, que se acentúa a edades difíciles

Un abrazo