No sabemos del todo qué es estar vivo porque no sabemos qué
es estar muerto. Los extremos siempre nos han servido para situarnos en el
mapa, para orientarnos. Nos conformamos con aquello de ‘sentirnos vivos’. Vivir es sentir. ¿Sentir qué? ¿Felicidad? La linealidad de la
felicidad es aburrida. Por eso, en ciertos inevitables momentos, buscamos el
drama. El drama es sólo un paseo entre un buen lugar y otro buen lugar. Pero
vaya paseo. A veces lo peor no viene de fuera. Siempre somos dos: uno quiere
quedarse en un lugar y otro quiere moverse. El lastre de la nostalgia y la tradición
pesan. El impulso y lo apetecible que se presenta lo desconocido son ligeros,
pero más habilidosos, suelen ganar tarde o temprano. La convivencia de esos dos
tú es complicada, especialmente en los momentos de drama. Siempre tiene que
morir un poco uno de tus tú. Aunque, luego, asentado en el lugar, vuelve con
fuerza para hacerte dudar sobre lo-que-sea hasta que vuelves a pasear de la mano del drama.

7 comentarios:
Hay veces que no lo buscamos, pero él nos encuentra y nos saca a pasear.
Como dice Punset no está demostrado que nos tengamos que morir.
En el fondo lo que somos o no somos viene definido en función de como nos sentimos.
Saludos, "lady Spam"
La chica limón, cierto es!
Sese, Punset tiene razón! ¿Lady Spam por qué? Lady Drama, aún XD
http://www.youtube.com/watch?v=tUC0G7dp0wc
Me gusta mucho la foto; aunque nunca pensé que tú fueras de las que disparan por la espalda. :)
Para algunos desgraciados del tercer mundo, la felicidad es un paseo entre dos malos lugares, justo al contrario de lo que ocurre en nuestro mundo. Si para nosotros el drama es una oportunidad de cambio, para ellos es una condición casi inmutable. En el fondo, hemos tenido mucha suerte.
"Desgraciados del tercer mundo" sueno un poco demasiado dramático, haciendo honor al post y otro tanto demasiado generalizador-insultante.
att. mujer de un pais entre el tercer y el primer mundo.
No era mi intención insultar, Mexci. Tampoco pretendía ser altanero; pero hay lugares que son horribles. Fíjate, por ejemplo, en Somalia, en sus niños soldado y en su guerra civil casi eterna; en el hambre, los refugiados y las enfermedades endémicas que padecen en lugares como ese.
No es cuestión de ser dramático, hombre; es cuestión de fijarse en algunas cosas. No nos damos cuenta porque vivimos muy bien, a pesar de la crisis económica. Eso no quiere decir que España o México sean lugares idílicos.
Mi comentario no era nada etnocéntrico; pienso que las grandes potencias tienen mucha culpa en la situación de ciertos países.
Yo por lo que sé, es que al final de ese paseo siempre nos sorprende algo. Porque como dice Chica Limón, a veces viene sin avisar, y nos sorprende con el cuerpo desnudo, y nos conocemos un poco más, y sorprende lo que no creíamos ser capaz.
Y eso es lo que más nos gusta del drama, la calma del después. Porque en fin, ya que no podemos morir aún, lo que es la calma no podemos sentirla sin un poco de tormenta por el camino ¿no?
Tú como siempre, Fosca, eres una genia en esto de escribir sentimientos con metáforas. Definitivamente, me encanta pasearme por aquí :)
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