16 de marzo de 2013

En este condenado momento


Evoluciono. Siento el pálpito de la evolución en la involuntariedad del ánomalo temblor de mi ojo izquierdo, en mi persistente curiosidad, en mis ajustes en el hábito alimenticio, en las constelaciones que forman mis lunares, en las manchas de mi lívida piel, en mi fijación por la importancia de los números, en mi propia evolución. Siento que evoluciono. Ahora mismo evoluciono. Cada momento evoluciono. Soy la magnificente imparable evolución. Soy la evolución que empezó antes de que yo empezara, mucho antes, y que acabará mucho después de que yo haya acabado. Pero ahora, en este condenado momento, yo soy la evolución.