11 de septiembre de 2013

Punto de encuentro

El punto y aparte sueña con ser punto y seguido. Y el punto y seguido quisiera ser coma o paréntesis. A ambos se le ponen los pelos de punta si insinúas que están a punto de ser punto final.

En el punto de mira del punto está otro punto, para ser dos puntos y tras ellos enumerar con puntos y comas los gozos de su amor, punto por punto, hasta la infinidad que otorgan los puntos suspensivos.

El punto flaco huye de puntillas de su destino; teme ser punto muerto. Mientras, el punto fuerte saca punta al punto y coma, y se queda con la coma, que, pronto encuentra punto de apoyo en otra coma, que, comillas, citan y se citan.

Según el punto de vista, el punto de partida es punto final, o el final de partida, pero hay una sola hora punta y un solo punto de encuentro donde todos los signos están a punto de caramelo.