23 de enero de 2009

Delirio parónimo

He pedido el relevo tras revelarte mis planes y rebelarme en mi contra. Tú has muerto en el acto. Y eso es apto. Soy presa de la prisa. Ni yo soy tu musa ni me miras con las manos escondidas en la mesa. Retratamos los instantes que pasamos y ahora nos retractamos de más de la mitad. Me quito una bota, tú me quitas la otra y nadie vota por esto. Accedo a verte y me excedo... Cómo saber que la adición de horas deriva en adicción. Todo se graba en mi memoria y después desgrava en mi bolsillo. Lo nuestro es aséptico. No me creo que aún seas excéptico. Aludes a las noches de noviembre pero eludes darme razones concretas. Es hablando como descargas la ira y yo me ablando al oirte. Si me hablas de afecto, puede que huya, en efecto. Adaptamos nuestros ritmos y adoptamos nuevas máscaras, más caras. Me parece que nos sobran actitudes. Y me parece que nos faltan aptitudes.