Hoy he salido a la calle y todo se movía a cámara lenta. O yo iba acelerada. No lo tengo claro. No es fácil caminar a la misma velocidad en la que caminan los demás. ¡Ya cantaban sobre ello Piratas!.
No sé por qué urdo planes rocambolescos y execrables para lograr entelequias, en lugar de aprender a caminar despacio. Puede que entonces fuera consciente de los días felices.
7 comments:
Es que eso de vivir a toda velocidad, por mucho que digan, no es bueno: luego te puedes dar cuenta de que, por ir deprisa, no disfrutas de nada. Como le decía alguien a otro alguien: "Lento, maestro."
:)
Por cierto: primer...
Un saludo.
Lo peor cuando te toca delante un grupo de ancianas una al lado de la otra ocupando toda la acera.
Ah, pues yo no, me encanta ir a hipervelocidad, sobretodo cuando se prueba de ser puntual o es una cita social. Cuando tengo que esperar al tardón o tardona de turno es cuando bajo el ritmo y cambio a modo "paseo".
Curiosa refelexión!
JOHN, si, puntote! enhorabuena! ;) tb puede q ir tan rapido estes disfrutando pero no proceses el disfrute!!
ESE, eso es asi. Y es un infierno!
ALEJANDRO, yo soy una tardona de turno! Y eso q suelo caminar rapido, comoo si se me hubiera olvidador pasear!!
Es peor cuando uno trata de mantener un ritmo, el propio, y el resto caminan sumamente acelerados... como cuando te dejas caer por Madrí y todo a tu alrededor es un torbellino frenético, histérico y fugaz, que como tú bien dices pone de manifiesto la imposibilidad de quienes lo imprimen para captar esos momentos, efímeros en verdad, de la felicidad cotidiana...
Es cierto.
Un fuerte abrazo desde el Otro Lado.
Hola F osca!! Tengo que hacerte tu dibujo, no lo he olvidado :)
Molariiiiia, SIIII! ;D no pierdo la fe!
sera bien recibido en la terra fosca!!
Publicar un comentario en la entrada